Psicología y la Vacunación Contra el COVID-19

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Año de publicación
2021

Autores
Diana Carolina Monroy Sánchez
Diana Carolina Hernández Rodríguez

Diana Carolina Monroy Sánchez y Diana Carolina Hernández Rodríguez

Grupo de Investigación Medicina Comunitaria y Salud Colectiva, Universidad El Bosque, Colombia

La psicología como ciencia del comportamiento tiene mucho que decir con respecto al proceso de vacunación para responder a la pandemia por COVID-19. Comprender el proceso de decisión y las acciones relacionadas con la salud es particularmente relevante para la salud pública, porque de ello dependen acciones de prevención de diverso tipo y porque dichas acciones se ven afectadas por movimientos que buscan deslegitimar el origen y objetivo de las vacunas, así como el valor y significado social de esta y otras recomendaciones de los equipos de salud a nivel mundial.

Definir el curso de las decisiones en salud de las personas requiere observar con detalle el contexto en el cual se ha desarrollado la pandemia por Sars-Cov-2, justo en un momento en donde las grandes autopistas de información permiten acceder en tiempo real a documentos, noticias, cifras, opiniones y datos que pueden ser precisos o distorsionados y que suscitan debates, fruto de la incertidumbre o la gran cantidad de información difícil de filtrar. Este escenario social es completamente diferente al de otras pandemias como la peste negra, la gripe española o la viruela, que ocurrieron entre los siglos XIV y XIX, cuando el desarrollo tecnológico y el acceso a la información eran restringidos a contextos muy locales.

Los desarrollos conceptuales y empíricos de la psicología han podido explicar, a partir de procesos cognitivos y otros fenómenos psicológicos, la toma de decisiones de las personas en la adquisición de productos en el mercado, las preferencias en la elección de pareja, la selección de personal para cargos en una organización, diversos problemas de orden clínico, social y jurídico, por mencionar algunos. También ha hecho esfuerzos por hacer uso de sus herramientas conceptuales y conocimiento empírico para la comprensión de procesos conductuales asociados con la salud. Si bien hay una literatura psicológica valiosa que aborda problemas de salud desde perspectivas de los diversos niveles de prevención y tratamiento, predecir el comportamiento de las personas en cuanto al mantenimiento de su salud a partir de sus ideas, creencias, principios y valores permeados por la cuarta revolución industrial es una tarea monumental y de gran valor para la psicología y otras disciplinas del comportamiento. Sin embargo, un análisis de los alcances y limitaciones de esta empresa exceden el alcance de este breve artículo.

No obstante, sí es importante señalar que los factores que intervienen en la decisión de tomar o no medidas preventivas para el cuidado de la salud, entre ellas la vacunación, pueden explicarse en función de la vulnerabilidad y el riesgo que perciben la personas en torno al virus y a la vacuna.

¿De Qué Depende la Decisión de Vacunarse?

La probabilidad de ejecutar acciones para evitar el curso de una enfermedad es producto de un proceso en el que la persona necesita creer varias cosas, por ejemplo, que la acción determinada es segura, produce resultados óptimos y además no tiene un alto costo físico, emocional, económico e incluso social. Por ello, la aceptación de la vacuna depende de múltiples factores relacionados con la apreciación que realizan las personas, y además depende también de las condiciones demográficas, políticas y psicológicas, y en general de los determinantes sociales en salud que son las condiciones en donde ocurre la vida de los seres humanos.

El Modelo de Creencias en Salud creado en los años 50, de inspiración cognitiva, considera los comportamientos como resultado del conjunto de creencias y valoraciones internas que el sujeto hace de una situación determinada (Moreno y Gil Roales-Nieto, 2003). En este sentido, la persona valora en un primer momento qué tan susceptible se encuentra con respecto a la adquisición de una enfermedad, qué tan severa o moderada puede llegar a ser la ocurrencia de esta amenaza o enfermedad, y qué tan benéfica o factible puede ser la reducción de la susceptibilidad al tomar las medidas de cuidado, en este caso la vacunación.

A la percepción de la vulnerabilidad de enfermar se le conoce como la susceptibilidad percibida (Cavazos-Arroyo y Pérez, 2020). En las calles es más fácil encontrar adultos jóvenes que adultos mayores sin las medidas de seguridad establecidas por las autoridades, por ejemplo, no haciendo uso del tapabocas, no conservando la distancia o participando de fiestas clandestinas, dado que ellos mismos no se consideran una población vulnerable en relación con el virus. En contradicción con su percepción de susceptibilidad, sin embargo, los jóvenes son el eslabón más frágil de la cadena, porque son quienes luego de la exposición al virus pueden propagarlo entre sus familiares. El Instituto Nacional de Salud de Colombia (2021) dio a conocer que el mayor número de casos confirmados se encuentran en los grupos de edad entre los 20 a los 29 años (498,313 casos confirmados) y entre los 30 a los 39 años (525,778 casos confirmados), en tanto que los mayores de 60 años son el grupo de población con mayor mortalidad.

Por otra parte, a la valoración que las personas realizan de la severidad de la enfermedad se le conoce como severidad percibida, que corresponde a aquellas creencias acerca de la manera en que puede manifestarse la enfermedad con respecto a su gravedad. Las personas realizan estas valoraciones en función de consecuencias clínicas como incapacidad o muerte, y de consecuencias sociales como los efectos en la vida laboral, social y familiar. Por ello, es muy probable que nos encontremos con que los grupos que más temen al contagio y que probablemente harán uso de las medidas preventivas, sean las personas con comorbilidades. El Instituto Nacional de Salud de Colombia reporta que, al día de hoy, la mayor mortalidad se presenta en el grupo con antecedente de hipertensión arterial, que representa una de las causas con mayor letalidad, seguido de diabetes mellitus, enfermedad respiratoria crónica, insuficiencia renal crónica y obesidad, siendo estas las principales enfermedades crónicas no transmisibles en este país. En el caso de las personas que han sido contagiadas y han experimentado un malestar grave de la enfermedad por COVID-19, dada su experiencia negativa es más probable que consideren la vacunación como una opción viable para su vida.

Aunque la vulnerabilidad percibida y la severidad percibida desencadenan conductas en salud, lo que define el curso del comportamiento de la vacunación está relacionado con las creencias de la efectividad de la vacuna, esto en términos del beneficio que se percibe versus las barreras para adquirirla. Es por ello, que pueden encontrarse diferencias entre grupos poblacionales con respecto a la indecisión de vacunarse.

Según los resultados de la Encuesta de Pulso Social del DANE con el apoyo técnico del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), entre noviembre de 2020 y enero de 2021, el 64.8% de las y los jefes de hogar en las 23 ciudades y áreas metropolitanas de Colombia estarían interesados en aplicarse la vacuna contra del coronavirus. Sin embargo, esta proporción en hombres se incrementa al 67.6% y en las mujeres se reduce al 63.2%, lo cual es un mensaje entre líneas para analizar la percepción de las mujeres frente a la vacunación. El porcentaje también varía entre regiones, y el ejemplo de Colombia seguramente es aplicable a otros países, por lo que una aproximación que no generalice la estrategia de vacunación, sino que considere diferencias subculturales o regionales, seguramente será más efectiva.

Los beneficios percibidos de la vacunación también pueden verse afectados por mitos derivados de la desinformación, antecedentes históricos, barreras al acceso a las vacunas como la desconfianza en el sistema y problemas logísticos (Monroy-Sánchez, 2020). Por ello, al preguntar en 23 ciudades y áreas metropolitanas en Colombia, el motivo por el que las personas no estaban interesadas en aplicarse la vacuna en contra del coronavirus, el 62.3% manifestó que creía que la vacuna era insegura debido a los potenciales efectos adversos y a su vez, el 16.5% no creía que la vacuna pudiera ser lo suficientemente efectiva (Departamento Administrativo Nacional de Estadística, 2021).

En resumen, la vacunación cobra sentido para las personas en la medida en que consideren que la amenaza o enfermedad es grave, se sientan vulnerables y piensen que la medida preventiva, en este caso la vacunación, tiene beneficios óptimos con costos menores, no solo económicos sino físicos y psicológicos.

En este y otros escenarios, las ciencias del comportamiento asumen entonces participación, al tener en cuenta que la mayoría de las causas de morbilidad y mortalidad están relacionadas por las creencias, comportamientos y estilos de vida de las personas.

El Otro Lado de la Ciencia en la Lucha Contra el COVID-19

La lucha contra la pandemia se acompaña de la contienda contra la epidemia de la desinformación. Es muy común encontrar afirmaciones falsas que llevan a las personas a minimizar la gravedad de la enfermedad y a ignorar las alternativas de salud pública. En redes sociales aún circula que se insertará un chip en las vacunas, que los efectos adversos de la vacuna son letales o que simplemente la pandemia es un montaje (De Vito y Catalano, 2020).

La desconfianza de las personas aumenta como crece la desinformación y los movimientos antivacunas, y así mismo, muchos de los que dudan en vacunarse tienen razones profundamente personales para sentirse de esa manera. En buena medida las creencias que se consolidan con la información del contexto producen algún grado de preparación psicológica en el individuo para enfrentar el problema de salud. Si las creencias exceden cierto umbral de confianza, la acción se hace más probable, siempre y cuando las condiciones ambientales lo permitan.

Pese a las campañas locales y globales para promover la vacunación, las comunidades continúan orientando su desconfianza en al menos tres grandes grupos de razones: (a) la acelerada elaboración de la vacuna que es vista como dudosa, (b) los efectos adversos de la vacuna o el probable cambio del ADN en las personas luego de vacunarse, y en algunos casos, (c) los intereses políticos y económicos detrás de las casas farmacéuticas (Lewis, 2020).

Lo cierto es que la desinformación está a la orden del día y a la postre es una barrera para el acceso a la vacunación masiva. En este escenario de pandemia es importante acotar que los comportamientos individuales afectan a la salud en la comunidad (Monroy-Sánchez, 2020). Si bien es cierto que en Colombia existe un principio constitucional  sobre la ¨dignidad humana¨ en el cual se hace claridad que cada individuo tiene la autonomía de negarse a realizar un procedimiento (Corte Constitucional Colombiana, 2016), también existe la contraparte en la cual se encuentra la inmunidad colectiva definida como ¨la protección indirecta contra la infección conferida a individuos susceptibles cuando existe una proporción suficientemente grande de individuos inmunes en una población¨  (Randolph & Barreiro, 2020) o comúnmente conocido como inmunidad de rebaño, en la cual  aproximadamente el 70% de la población debe estar vacunada para cumplir el objetivo (Ministerio de Salud y la Protección Social, 2021a) y este debiera ser un horizonte común para las personas en este momento.

La psicología como ciencia del comportamiento puede aportar herramientas a los programas de vacunación masiva contra la pandemia por COVID-19 en las agendas de salud pública. La percepción de las personas frente a la vacunación debe ser un derrotero para la implementación de estrategias basadas en la evidencia para generar conductas de evitación de la enfermedad.

Las Ciencias del Comportamiento y la Vacunación ¿Qué Se Espera de la Psicología Como Ciencia y Como Profesión?

Los psicólogos tienen el importante deber de reducir la incertidumbre de las personas y de promover las conductas saludables en los entornos en los que se desenvuelven en su ejercicio profesional. A su vez, acudir a la psicología como ciencia del comportamiento, permite identificar no solo las creencias que llevan a conductas que impiden la adopción de hábitos saludables en los seres humanos, sino también las alternativas de solución en torno a ello.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), reporta que se han aplicado un total de 182,138,235 vacunas en las Américas, incluidas las entregadas a través del Mecanismo COVAX; a pesar de esto se advierte que la transmisión del virus continúa en aumento en muchos países de la región. La OPS, registra una cifra 1.2 millones de personas infectadas y un aumento de casos de mortalidad durante la vacunación en Latinoamérica (Organización Panamericana de la Salud, 2021). Por lo anterior, algunos países han optado por promover las vacunas como un derecho; por ejemplo, en Argentina, al igual que en Chile y Brasil, la campaña se enfoca en los beneficios de la vacuna como medida de protección para retornar a la vida laboral. Por su parte, Estados Unidos ha acudido a campañas visuales en las que personas de diferentes razas y color de piel ya vacunadas, animan a otros a seguir el mismo paso a favor de la vacunación y la vida (Pappas, 2021).

Las personas tienen muchas dudas que es importante despejar y esto obliga al psicólogo a estar bien informado, incluso de los efectos adversos, que como se ha documentado, son sutiles. El Abecé de la vacunación contra el COVID-19 realizado por  el Ministerio de Salud y la Protección de Colombia, menciona que al igual que las distintas vacunas existentes, los efectos adversos de la vacuna contra el COVID-19 no superan más allá de la ruboración y el calor en la zona donde se aplicó la vacuna, dolor de cabeza (cefalea), dolor en las articulaciones y musculares, fatiga, y picos febriles durante los primeros 3 a 5 días posteriores a la aplicación de la vacuna (Ministerio de Salud y la Protección Social, 2021b). También es importante revisar constantemente los esfuerzos de todas las regiones a nivel Latinoamérica para mitigar la percepción de riesgo en la vacunación; Amnistía Internacional (2021) recientemente emitió un decálogo de las vacunas en las Américas: Diez imperativos de derechos humanos para garantizar la salud a todas las personas, en el que se examinan planes de vacunación de 17 países de América Latina y el Caribe, y se presentan 10 recomendaciones dirigidas a gobiernos y empresas.

El discurso y la actuación del psicólogo deben estar basados en la evidencia, reconocer las diferentes publicaciones serias que existen con respecto a las realidades en torno a la vacunación, y promover y acompañar campañas que le faciliten el proceso logístico a las personas (Pappas, 2021).

La aceptación de la vacuna es una corresponsabilidad para la erradicación del COVID-19, y, entre otros aspectos, los psicólogos de todo el mundo están llamados a:

  1. Reducir la incertidumbre de los efectos colaterales de la vacuna.
  2. Apoyar las campañas que cambian la percepción de las personas frente al inminente riesgo de la no vacuna.
  3. Contribuir a estudios sobre las creencias y representaciones sociales en salud de las personas.
  4. Permitir que las personas pregunten sobre la vacunación y conozcan que el costo del riesgo de vacunación es bajo frente a sus grandes beneficios, que la vacunación es un derecho de todas las comunidades, y que la psicología tiene un papel trascendental en el estudio de la vulnerabilidad y severidad percibida de las personas, con perspectiva diferencial y de territorios.

Referencias

Amnistía Internacional. (2021). Las vacunas en las Américas: diez imperativos de derechos humanos para garantizar la salud a todas las personas. https://www.amnesty.org/download/Documents/AMR0137972021SPANISH.PDF

Cavazos-Arroyo, J. & Pérez, C. (2020). Severidad, susceptibilidad y normas sociales percibidas como antecedentes de la intención de vacunarse contra COVID-19. Revista de Salud Pública, 22(2), 1-7. https://doi.org/10.15446/rsap.V22n2.86877

Corte Constitucional Colombiana. (2016). Sentencia T-291 (12 de noviembre de 2016) [Magistrado Alberto Rojas Ríos].

De Vito, E. L. & Catalano, H. N. (2020). Infodemia y desinformación. ¿Qué sabemos de la efectividad y la eficacia de la vacuna contra/para SARS-CoV-2/COVID? Medicina (B Aires), 80. https://www.medicinabuenosaires.com/revistas/vol80-20/destacado/editorial_7358.pdf

Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE. (2021, enero). Comunicado de Prensa de la Encuesta Pulso Social Séptima Ronda [Comunicado de prensa]. https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/encuesta-pulso-social

Instituto Nacional de Salud. (2021, marzo). Reporte 18 de marzo de 2021. https://www.ins.gov.co/buscador-eventos/Paginas/Vista-Boletin-Epidemilogico.aspx

Lewis, T. (2020, agosto 18). Nine COVID-19 myths that just won’t go away. Scientific American. https://www.scientificamerican.com/article/nine-covid-19-myths-that-just-wont-go-away/

Ministerio de Salud y la Protección Social. (2021a). Definición del valor para el reconocimiento del agendamiento y aplicación de la vacuna contra el SARS CoV2 [COVID-19] y la gestión de verificación, control y validación asociada. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VP/DOA/metodologia-valores-aplicacion-vacuna-2021.pdf

Ministerio de Salud y la Protección Social. (2021b). Abecé de la vacunación contra el COVID-19. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/abece-vacunacion-contra-covid19.pdf

Monroy-Sánchez, D. C. (2020). Naturaleza del acceso a los servicios de salud mental de la población adulta víctima del conflicto armado en Colombia. Revista Salud Bosque, 10(1). https://doi.org/10.18270/rsb.v10i1.3053

Moreno, E. & Gil Roales-Nieto, J. (2003). El Modelo de Creencias de Salud: revisión teórica, consideración crítica y propuesta alternativa. I: hacia un análisis funcional de las creencias en salud. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 3(1), 91-109. https://www.redalyc.org/pdf/560/56030105.pdf

Organización Panamericana de la Salud – OPS. (2021, marzo 23). OPS advierte sobre un repunte de COVID-19 en las Américas. OPS/OMS Organización Panamericana de la Salud. https://www.paho.org/es/noticias/23-3-2021-ops-advierte-sobre-repunte-covid-19-americas

Pappas, S. (2021). Social science and the COVID-19 vaccines. Monitor on Psychology, 52, 2. https://www.apa.org/monitor/2021/03/covid-19-vaccines

Randolph, H. E. & Barreiro, L. B. (2020). Herd immunity: Understanding COVID-19. Immunity, 52(5), 737-741. https://doi.org/10.1016/j.immuni.2020.04.012.

Diana Carolina Monroy Sánchez

Psicóloga, Magíster en Epidemiología, con experiencia en metodologías y análisis cuantitativos en problemáticas colectivas de salud mental.
Email: [email protected]

Diana Carolina Hernández Rodríguez

Médica y cirujana egresada de la Universidad El Bosque, Magíster en Epidemiología, con experiencia en revisiones sistemáticas en el área de la salud.
Email: [email protected]

Participa este miércoles 5 de mayo en el lanzamiento del foro “Psicología y Vacunación Frente al COVID-19